Verás, es el dubbese, de veras.

Verás, es el dubbese, de veras.

Aún recuerdo el desafortunado doblaje que convirtió un eufemismo rebuscado del inglés para no decir directamente «bajito» (el animal en cuestión era paticorto) en un sinsentido en español:

«This chubby, vertically challenged Beagle won’t be stopped». «A esta beagle regordeta con un desafío vertical no hay quien la pare».

Como apasionado y profesional de la traducción audiovisual, he comprobado a menudo que no solo se producen errores de traducción en este campo por desconocimiento del idioma de partida, sino que también se incurre muchas veces en anglicismos de frecuencia que contribuyen a la artificialidad de los productos audiovisuales traducidos. Hace poco tuve la ocasión de impartir un seminario en línea sobre el dubbese, ese lenguaje falto de naturalidad que caracteriza las traducciones audiovisuales. Un seminario en el que traté el uso inadecuado de los marcadores del discurso en profundidad (toda la profundidad que permite una hora de tiempo, claro), como el odioso «verás», característico como ninguno de ese uso que no se adecúa al registro. Pero también di ejemplos de construcciones que no tenían que ver directamente con el anglicismo en los marcadores discursivos, aunque sí con el dubbese en general, en cuanto que aumentaban la artificialidad de la traducción. Sepan los asistentes que tenía preparados muchos más ejemplos de los que di, que decidí no incluirlos en el contenido por cuestiones de tiempo y que tengo a bien comentar aquí algunos de ellos. No busquen hilo conductor ni nexos, pues son simples ejemplos que escribo según me van apareciendo, así que no pretendo dar cohesión a esta entrada, sino escribirla a modo de lista.

1) En cierta ocasión, para que varios compañeros le siguieran, un personaje les impelía con un «démonos el piro», esa forma tan propia del dubbese de expresar exhortación con el imperativo en plural («larguémonos de aquí», «vayamos por ese camino», «cojámoslo entre los dos»…), y que tan forzada resulta, por su uso culto, al aplicarla a una forma coloquial como «darse el piro». Igual de forzado resulta emplear el imperativo en más ocasiones en las que se pretende un efecto de coloquialidad, puesto que el resultado es más artificial aún:

«Yeah, let’s rock it, man!». «Sí, bordémoslo».

Quizá un «nos vamos a salir» o un «a tope, chaval», según el contexto y la coloquialidad deseada, o alguna otra estructura más natural habrían funcionado para conseguir un efecto parecido al original.

2) Varias veces he comprobado que, en una situación tan cotidiana como los agradecimientos, algunos traductores tienen por costumbre no fijarse en la idiosincrasia del idioma de llegada a la hora de traducir:

—Gracias. —Gracias.

No se habrán dado cuenta de que, para estos casos en los que no se responde simplemente «de nada», es costumbre contestar en español con un «a usted» (o «a ti» si existe suficiente familiaridad entre interlocutores).

3) Tampoco se daría cuenta quien tradujo lo siguiente:

—Thank you. —Yeah.

—Gracias. —Sí.

El personaje que respondía lo hacía con un tono que daba a entender entre resignación y enfado, por lo que creo yo que algo natural habría sido un «ya (,ya)» como respuesta.

4) En otra ocasión, un personaje indicaba a otro: «Te quedarás aquí», argumentando que cierta persona X «no querría que fuese de otro modo» («wouldn't have it any other way»). Aparte de copiar la estructura inglesa, al utilizar la palabra «modo» el traductor conseguía aumentar la formalidad del registro. Debería haberse imaginado que alternativas más naturales son «no le gustaría que te negaras» o «no le gustaría que dijeras que no». Incluso, mejor, un simple «es lo que querría X».

5) «¡Es suficiente!» («enough!»), traducían hace poco en una película para televisión (y han traducido muchas veces en ficción audiovisual). Olvidan que tenemos «se acabó», «basta», «ya basta» («basta ya») o «ya vale» («vale ya»).

6) Las suposiciones a mansalva son otra característica de las traducciones audiovisuales. «That’s what he’s supposed to do», decía alguien en un documental de esos que más bien parecen telerrealidad. «Se supone que él se encargaría de esas cosas», habían traducido. Quizá no caían en que quedaría algo más idiomático decir «él tenía que encargarse de esas cosas» (el famoso «ello» añade formalidad, así que, descartado), «era él quien se iba a encargar de eso» o, más simple, «él tenía que encargarse».

7) Recuerdo claramente una escena en la que varios personajes se acercaban a felicitar a alguien que acababa de cumplir años. Exclamaban:

—¡Eh, feliz cumpleaños, Jason! —¡Feliz cumpleaños, Jason! —¡Feliz cumpleaños!

Olvidó el traductor que, por lo menos en gran parte de España, aunque no sé si en toda, se acostumbra a desear al cumpleañero «felicidades», o «muchas felicidades».

8) También recuerdo aquel personaje que decía a otro constantemente «relájate» cuando este último se encontraba de los nervios. Pues por mucho que la última acepción del DRAE indique que se puede emplear el verbo, porque incluye la mente además del cuerpo, el uso hace que lo más normal sea intentar calmar a alguien diciéndole «tranquilízate», o, mejor, un simple «tranquilo».

9) «Look at that!» es una expresión de sorpresa muy común en otro de esos programas de telerrealidad documental (más bien ficticia, pues resulta obvio que son programas con guion). Pero lo que entiendo como falta de soltura del traductor provoca que aparezca una y otra vez traducida como «mira eso». Quizá se podría alternar un simple «mira» o «fíjate» con «ahí va», «anda» u otras exclamaciones de sorpresa.

10) Siguiendo con la apelación a la vista, tenemos el famoso «look at you!» que muchas veces veo traducido como «mírate» aunque a menudo no se trata de una simple invitación a acercarse a un espejo. Con el sentido positivo, posiblemente «qué guapo (vas)» o «qué elegante (vas)» se acerquen al sentido que quiere dar el original. Pero también está la situación contraria, cuando se emplea esa expresión con sentido negativo: «qué pintas (me llevas)» o «vaya pintas (me llevas)» (por supuesto, siempre dependiendo del contexto), podrían valer como soluciones.

11) Al hilo de estos casos anteriores, un personaje constantemente expresaba su admiración ante lo que veía exclamando «Oh, my God, look at that!». «Oh, Dios mío, mira eso» era lo que hacían salir de su boca en la versión doblada, cuando podrían recurrir a lo dicho anteriormente. No contentos con eso, en el doblaje le hacían repetir «Oh, Dios mío» reiteradas veces, como si presentara deficiencias de vocabulario y no pudiera expresar sorpresa o emoción de otra forma. Pues no será por exclamaciones en nuestro idioma: «Dios», «ay, Dios», «por Dios», «madre de Dios», «madre mía», «ay, madre», «hala», «ahí va», «la leche» (más coloquiales)…

12) En otra ocasión, cierta persona usaba «really powerful» para describir la impresión que le causaba una obra de arte, expresión que traducían como «realmente potente». Dejando a un lado que «potente» sea o no el término más adecuado para calificar una obra de arte, teniendo «impactante», por ejemplo, estaba claro que al responsable de la traducción no le importaban las rimas internas.

Pues no hace falta verter de forma constante ese «really» como «realmente», porque el abuso de los adverbios acabados en «–mente» no es elegante en nuestro idioma. Más natural e idiomático resulta emplear el adverbio «muy», como en «it looks really nice», «ha quedado muy bien».

Pero no deberíamos los traductores dejar de lado algo muy nuestro, que es el superlativo con «–ísimo». Así, por ejemplo, podríamos traducir un «this is really comfortable» como «es comodísimo». Aunque no siempre hay por qué optar por el superlativo: «it’s really beautiful» se puede trasladar como «es precioso» o «qué preciosidad», y un «it’s really amazing» se podría traducir coloquialmente como «es una pasada».

13) «No seas ridículo», le decía una mujer a su marido en cierto momento en una serie documental. En realidad habría exclamado «no digas tonterías» o «no digas chorradas» si el traductor no se hubiera dejado llevar por el texto origen.

14) En otra ocasión de esa misma serie de telerrealidad, un protagonista hablaba con un cliente y se decían esto:

—Lo haremos bien. —Apuesto a que sí.

Ese «I bet you will» del original podría haber tenido alternativas de traducción idiomáticas, como «seguro que sí» o «me lo imagino», y, si por el tono se dedujera que se trata de una indirecta, «eso espero» o, más amenazante, «más os vale».

«Name three, I bet you can’t», se decía en otro producto audiovisual. Esta vez la traducción sí presentaba naturalidad: «¿A que no puedes?».

Otra cosa distinta es que de verdad haya objetos que el personaje decida apostarse, un coche, por ejemplo. Y en ese caso, no hay que olvidar que tenemos alternativas al verbo apostar: «Me juego el coche».

15) Por último, aunque podría extenderme mucho más, porque el asunto de los anglicismos da para varias tesis, quiero poner el ejemplo de los «maybe», que se doblan por sistema como «tal vez», para que quepan en boca (sincronía labial), y no quería terminar sin recordar esta escala de menor a mayor coloquialidad de elementos que tenemos para expresar duda sin caer en el anglicismo de frecuencia:

  • Tal vez.
  • Quizá/s.
  • Puede.
  • A lo mejor.
  • Igual.

Esta escala ya la reproduje hace un tiempo en la entrada «Qué supone subtitular», pero no está de más recordarla, porque no estaría mal para emular registros coloquiales utilizar «igual», adverbio de duda que el DPD se encarga de recordar que se emplea «en la lengua coloquial de España».

Estos son solo algunos ejemplos de que ciertas traducciones audiovisuales (sin entrar en si el responsable es el traductor o el ajustador) están aún lejos de presentar esa idiomaticidad tan deseable (ya conocen la típica cita de Gregory y Carroll del discurso «oralizado como si no hubiera sido escrito») y eliminar el dubbese tan característico de los productos audiovisuales traducidos.

You talking to me? El rehablado

«YOU TALKING TO ME?» EL REHABLADO

Pues ya era hora de que actualizara el blog, que lo tenía apartado y olvidado, y, cómo no, tenía que ser con esta entrada dedicada al rehablado. No solo trataré la subtitulación en directo, sino también la de programas grabados mediante esta técnica.

¿El requé?

El rehablado (del inglés respeaking) es una técnica que sirve principalmente para producir subtítulos para sordos en tiempo real, aunque también se pueden hacer (de hecho, ya se hacen) traducciones simultáneas mediante esta técnica y se está utilizando, además, para el subtitulado de programas pregrabados, pues supone un importante ahorro de tiempo con respecto a la mecanografía. En cierto sentido, el rehablado también es una interpretación, solo que intralingüística, pues se traduce el texto oral de la televisión a una máquina para que esta, a su vez, lo escriba en forma de subtítulos.

En esencia, consiste en escuchar un mensaje y reproducirlo (si es para subtitulado en directo, la mayoría de las veces reformulado o modificado por cuestiones sobre todo de tiempo) para la máquina mediante una técnica adecuada. El rehablado para subtitulado en directo no es una repetición palabra por palabra, pues muchas veces resultará imposible debido al proceso que se sigue: el rehablador recibe y procesa una unidad de significado, y comienza a formularla o reformularla verbalmente. Al mismo tiempo recibe y procesa otra unidad de significado mientras continúa verbalizando la anterior. Así que debe retener esa segunda unidad de significado en la memoria antes de poder reformularla oralmente. Y la reformulará mientras recibe y procesa la unidad de significado siguiente.

Antes de introducirnos de lleno en la técnica del rehablado, vamos a situarlo en contexto y explicar sucintamente su historia.

El lenguaje humano y el reconocimiento de voz.

No soy muy experto en este tema, pero creo que está claro que los fonemas forman palabras, que, a su vez, forman oraciones. Esta combinación se realiza de manera ordenada y según unas reglas conocidas por los hablantes de un idioma, y esas reglas que permiten conocer un lenguaje forman la gramática.

Este entendimiento de la gramática y el lenguaje conlleva un proceso de aprendizaje en los humanos. Según dice la Wikipedia[i] (aunque ya sé que no es una fuente muy fiable), la capacidad de lenguaje se desarrolla en los cinco primeros años, por lo que, a esa edad, la mayoría somos capaces de entender lo que se nos dice, con salvedades en cuanto a amplitud de vocabulario.

Los programas de reconocimiento de voz son diferentes: está claro que pueden entender a su manera el habla y transcribirla, pero no entienden el significado de las palabras o de cuestiones gramaticales y no poseen capacidad de lenguaje como el ser humano. Además, su vocabulario es mucho más limitado. ¿Cómo entienden y transcriben entonces lo que se les dicta?

El software.

-Reconocimiento de voz:

El público en general tiene una idea equivocada sobre la capacidad que presentan los programas de reconocimiento de habla, e imagina que transcriben perfectamente todo lo que se dice. Por supuesto, los programas informáticos no presentan la capacidad de lenguaje del ser humano. El programa informático entiende el lenguaje hablado, pero de una forma especial. Un texto de entrenamiento de un programa de reconocimiento del habla lo expresa de esta forma:

Piense en lo que hacemos cada vez que hablamos con alguien: el primer desafío es identificar lo que es voz y lo que es ruido. Nuestra capacidad de filtrar los ruidos ambientales permite que conversemos casi en cualquier parte: en estaciones de tren, en pistas de baile, mientras despega un avión... […]. Para una máquina, sin embargo, no es fácil saber en qué sonidos concentrarse. Para que su voz se entienda, tiene que dictar en un ambiente silencioso y hablar claramente a un micrófono que haya sido colocado en la posición correcta. El segundo desafío es reconocer la voz de varias personas […]. Cuando conocemos a alguien, nos adaptamos fácilmente a su timbre, tono, volumen y acento, sin tener que pedirle que primero nos hable durante algunos minutos […]. Otro desafío del reconocimiento del habla es saber cómo distinguir entre dos o más frases que suenen casi iguales […]. Los programas de reconocimiento del habla no conocen el significado de las palabras y no pueden aplicar sentido común. Lo que sí hacen es llevar un registro de la frecuencia con que aparecen palabras individuales y combinaciones de palabras. Esta información le ayuda al programa a escoger las palabras o frases que tienen mayor probabilidad de ser las correctas.

El reconocimiento del habla (texto informativo), extraído de los textos de entrenamiento de Dragon NaturallySpeaking 10 Preferred.

El programa de reconocimiento de voz usa un proceso de clasificación de ciertos patrones que el programa tiene almacenados en diccionarios. Estos diccionarios son limitados, por lo que multitud de palabras no se encuentran en ellos. Mediante la lectura de unos textos iniciales y posteriores correcciones, el software va reconociendo la forma que tiene el usuario de formular esos patrones. Si al dictar un texto las palabras usadas no están en su vocabulario, el software buscará otras palabras fonéticamente parecidas que sí estén en el vocabulario. Esto da lugar a los consabidos errores que son patentes en el subtitulado en directo, como todo usuario del servicio puede apreciar. El rehablador debe, por tanto, entrenar el programa y corregir los errores para alcanzar mayor precisión en el reconocimiento, además de añadir constantemente palabras que vea que no se encuentran en el diccionario. A muchos usuarios que utilicen el reconocimiento de voz para escribir les vale la opción de analizar documentos previos del usuario, que hace que se familiarice con el vocabulario que emplea normalmente. A un rehablador, sin embargo, no le sirve de mucho, pues cada día se tratarán temas distintos en los programas que deba subtitular.

-Edición de subtítulos:

Para llevar el rehablado a buen puerto, no basta simplemente con el programa de reconocimiento de voz. Si podemos ver en la tele las letras, es gracias al programa de edición de subtítulos. Este, al igual que si recibiera el texto por el teclado, escribe las palabras que le dicte el programa de reconocimiento de voz y forma los subtítulos según especificaciones. Si es para subtitulado en directo, envía los datos directamente al insertador de subtítulos situado en la cadena que los vaya a emitir. Si es para subtítulos de programas grabados previamente, funciona como cualquier otro software de creación de subtítulos: guarda un archivo final que luego se enviará a la cadena para que lo emita.

Historia del reconocimiento de voz.

Basándome en parte en el gran libro de Pablo Romero Fresco[ii] y en parte en el documento de B. H. Juang y Lawrence R. Rabiner[iii], relataré a continuación los inicios del reconocimiento de voz.

Los primeros intentos de crear máquinas que pudieran imitar la capacidad de los humanos de comunicación mediante el hablasurgieron en la segunda mitad del siglo XVIII. Esos intentos no iban encaminados al reconocimiento del habla, sino a conseguir que las máquinas pudieran imitar el habla natural de los humanos para interactuar con ellos. Más tarde se entendió que un paso fundamental para conseguir la comprensión del habla era su reconocimiento.

El primer programa que se presentó fue en 1952, y consistió en un dispositivo para el reconocimiento de números (Automatic Speech Recognition of Spoken Digits).

La investigación en reconocimiento de voz se bifurcó durante la década de 1970 en dos ramas, con IBM y AT&T Bell.

IBM se centró en crear una voice-activated typewriter, una máquina de escribir mediante voz, para que convirtiera lo hablado en escrito, ya fuera para mostrar en pantalla o para imprimirlo en papel. El proyecto se llamó Tangora, y fue un sistema dependiente del usuario, que lo debía entrenar.

AT&T Bell quería desarrollar un sistema automático para servicios de telecomunicaciones, para tareas como llamadas y contestadores automáticos. Su objetivo, por tanto, era un sistema independiente del usuario, para que pudieran funcionar de modo correcto para miles de personas sin necesidad de entrenamiento. Hoy en día, estos sistemas, en muchos casos, sirven para las telecomunicaciones y los sistemas de atención automática de llamadas porque presentan un sistema de palabras o frases clave. Por ejemplo, el usuario puede decir: «Quiero realizar una operación con tarjeta de crédito» y la máquina, al entender «tarjeta de crédito», puede ejecutar acciones previstas. Este tipo de sistemas a veces pueden ser un incordio para usuarios no acostumbrados a tratar con ellos, pues no reconocen bien el habla natural y poco fluida y, por lo general, no sirven para el reconocimiento que se necesita en el rehablado. Para este, como hemos dicho, son necesarios los sistemas que hay que entrenar, para conseguir de ese modo una precisión aceptable para subtítulos.

En los últimos años hemos visto importantísimas mejoras en los sistemas de reconocimiento de voz, de modo que los sistemas actuales dependientes del usuario, bien entrenados y usados, pueden alcanzar una precisión del 99 %, y esto supone una enorme ventaja para el subtitulado en directo.

Historia del rehablado.

La técnica de creación de subtítulos mediante programas de reconocimiento de voz surge como sustitución de la estenotipia. Al principio se utilizó esta última técnica para las emisiones en directo, pero como veremos enseguida, bastaron 11 años para sustituirla por cuestiones de ahorro de tiempo y dinero.

Alison Attenborough[iv], en el reportaje «How subtitles are made», del programa «See Hear», cuenta que el primer programa que se emitió subtitulado en la BBC fue, en 1979, un documental. El primer programa en directo, «Blue Peter», en 1986. La primera emisión en directo con estenotipia se dio en 1990. Ahí fue cuando se empezó a subtitular noticias en directo. El primer rehablado para subtitulado se llevó a cabo en 2001 y, desde entonces, esta técnica se ha ido convirtiendo cada vez más en la norma para subtitular programas en directo, puesto que entrenar a estenotipistas es un proceso muy largo y caro.

See Hear visits BBC's subtitling company, Red Bee Media, to see first hand how subtitles are created and what can be done to improve the quality of subtitling in the future.

Alison Marsh[v] desarrolla un poco la historia:

En 1990 se organizó una unidad de subtitulado en directo. No había rehablado por entonces, el subtitulado se hacía mediante estenotipia. Ese departamento se fue expandiendo y en enero de 2001 se empezó a desarrollar la tecnología para el subtitulado mediante programas de reconocimiento de voz, principalmente debido a la Broadcasting Act (ley audiovisual) de 1990, que estableció que las cadenas tendrían que aumentar las emisiones subtituladas hasta llegar al 90 % en 2010. Además, la BBC decidió llegar en el año 2008 al 100 % de su programación subtitulada.

El primer rehablado que se hizo fue en abril de 2001. Se subtitularon los campeonatos mundiales de snooker (una modalidad de billar). Luego se utilizó la misma técnica con el tenis, Wimbledon. Después ampliaron al resto de deportes, y más tarde empezaron con debates parlamentarios y noticias. Emplearon ViaVoice, que con la versión 10 mejoró bastante las cosas (luego IBM dejó de producir el programa). Después introdujeron K-live, un software desarrollado por el departamento de I+D de la BBC (Red Bee formaba parte entonces de la cadena, se separó en 2005).

Alison Marsh también afirma que recibieron sugerencias de la comunidad sorda que les permitieron adaptarse a sus necesidades.

En cuanto a la línea histórica que se siguió en el rehablado en Reino Unido, contrasta con la de Red Bee en España[vi]:

Televisión Española, por requerimientos de la ley general audiovisual, acudió a Red Bee Media para comenzar el rehablado en la cadena. Se estableció una conexión entre Sevilla (sede de Red Bee Media en España, tras adquirir Mundovisión) y Madrid, se entrenó a los primeros rehabladores y el primer grupo comenzó las emisiones en julio de 2009  para un programa matinal que, si no me equivoco y me corrigen después, era «Saber Vivir». Aquí el proceso fue el contrario que en Reino Unido: primero se empezó con programas magacines, y más tarde se amplió la técnica al fútbol y a otros deportes.

Situación en España:

El mercado ha hecho que florezca el número de empresas que ofrecen servicios de subtitulado pregrabado y en directo. Eso hace que disminuyan drásticamente las tarifas, por lo que algunas empresas buscan estrategias para reducir costes. Y al reducir costes, la calidad se ve afectada.

Se ha dado el caso de que, supongo que porque algunas empresas son novatas en esto, o lo eran cuando lo constaté, se han emitido subtítulos en directo de retransmisiones aparentemente sin preparación previa (a juzgar por el resultado). Por suerte, cada vez mejora la técnica del rehablado y hay empresas, sobre todo las pioneras en esto, que no se olvidan de la calidad de su producto.

Para evitar en la medida de lo posible ese tipo de situaciones de baja calidad del subtitulado en directo, conviene, además de mejorar los sistemas y medios técnicos, que el rehablador haya recibido buen entrenamiento.

El rehablador.

Debido a la variedad de programas que se subtitulan, el rehablador debe familiarizarse con temas muy diversos. A continuación veremos en qué consiste la tarea del rehablado y cuáles son las claves del buen rehablador.

El rehablador escucha lo que la persona en la televisión dice y luego lo repite al micrófono. Pero no se puede simplemente hablar al micrófono de forma natural, el software no es lo suficientemente sofisticado para reconocer la forma de escribir todo lo que se dice: las palabras tienen que estar bien enunciadas y la puntuación hay que dictarla también. El problema surge con las palabras que no están incluidas en el diccionario: no se pueden decir, pues, si no, el programa no las reconocería y los subtítulos serían incomprensibles. Sin embargo, hay muchos tiempos verbales y otras palabras de las que, a primera vista, el rehablador piensa que no presentarán problemas al programa. Por ello surgen errores. Algunas palabras erróneas se pueden comprender por el contexto, y ahí el fallo es más perdonable (p. ej.: «de el» por «del»; «despreciar lo» por «despreciarlo»). Pero otras veces no («agencia vamos» por «agenciábamos»), así que se deben buscar estrategias para corregirse: en ciertas cadenas se puede ver el uso de dos guiones (- -) para, a continuación, corregir el fallo, bien sea mediante una pronunciación más clara con la esperanza de que el programa reconozca bien la palabra, bien mediante la escritura en el teclado de la palabra en cuestión, si el programa acepta que se pueda escribir además de rehablar.

A veces uno se ve tentado a hacer esto para que la máquina le entienda. La pena es que solo serviría para confundirla aún más.

Creo que hay que eliminar la idea de que el rehablado (para directos) significa una transcripción palabra por palabra. De hecho, como he señalado en la introducción, la tarea apenas lo permite. Hay que escuchar el mensaje emitido desde el programa de televisión y dictarlo a la máquina añadiendo verbalmente la puntuación necesaria, lo que supone cierto retardo respecto a la velocidad con la que el emisor habla. También hay que atender a la cuestión extralingüística, como la posición de los subtítulos en pantalla, el color de los mismos en función del hablante, o el uso de etiquetas identificativas, por ejemplo, además de la información contextual, como los efectos de sonido o los elementos suprasegmentales, [«(GRITA)», «(CANTAN)»], si hay tiempo para reproducirlos (no olvidemos que el rehablado, en tanto que es subtitulado para sordos, también se debe atener a la norma UNE 153010:2012, que incluye especificaciones para esta modalidad de subtitulado). Todo esto añade más retraso en la velocidad con la que el rehablador puede transmitir el mensaje a la máquina, de modo que muchas veces es necesario que haya reformulación.

Algo importante es la vocalización. Después de esto, cualquier mejora pasa por entrenar el programa y meter vocabulario, por lo que la relación del rehablador con el programa de reconocimiento de voz debe ser de dedicación de tiempo periódicamente al objeto de mejorar la precisión.

No solamente se entrena al programa para reconocer palabras, sino también para saber cuáles de esas palabras presentan mayúsculas. Así, se puede entrenar Consejería de Medio Ambiente al objeto de que lo reproduzca con las mayúsculas correctas.

También existen las macros de dictado, dependiendo del programa, mediante las que se puede decir un comando que escriba algo ya de antemano determinado (la información contextual es una ocasión perfecta para utilizarlas). El objetivo de las macros de dictado es reducir la pérdida de tiempo y a la vez las posibilidades de que surjan errores por mal reconocimiento.

El buen rehablador.

  • Sigue más o menos a la vez la frase del locutor, no espera a tener una frase acabada para repetirla. De esa forma, los subtítulos finales salen con menos retraso.
  • Es literal (hasta cierto punto), no resume cuando no hace falta, pero sí lo hace cuando es necesario.
  • Constata los errores y los corrige, bien sea entrenando o buscando estrategias para evitarlos (macros, House Styles del programa de subtítulos si las tiene…).
  • Entiende del tema o el programa que se rehabla. Conoce más o menos el tipo de lenguaje, se prepara el vocabulario (importantísimos los nombres propios) de antemano.

Sí, amigos, hay que agudizar el ingenio. Aunque este nombre resulte fácilmente reconocible para la máquina, abreviarlo significa ahorrar tiempo. Además, puede que Dragon escriba perfectamente «Marta Sánchez», pero seguro que no tiene en su vocabulario a «Mila Kunis», ¿verdad? Él se lo pierde. Pero el sordo no debería perdérselo, así que, más palabras que añadir.

El programa de edición de subtítulos. WinCAPS.

Como ya hemos visto, aparte del programa de reconocimiento de voz, hace falta uno de edición de subtítulos para que luego aparezcan en pantalla. Sé de empresas que usan Swift, pero yo no lo he usado nunca, así que me voy a centrar en el que conozco y he usado o uso. Por cierto, no me pagan los de Screen por hacerles publicidad. Muy al contrario, he tenido que desembolsar yo una buena cantidad por tener una licencia de Qu4ntum.

 WinCAPS está desarrollado por SysMedia, que ha sido después adquirida por Screen Subtitling Systems. La versión Live está pensada para subtítulos en directo. La versión Qu4ntum Pro está pensada para subtitular programas ya grabados mediante rehablado.

Maravillas que presenta:

  • House Styles: el texto que dictamos lo escribe el programa de reconocimiento de voz a la ventana SpeakTitle y pasa por ellas, las increíbles House Styles (herramientas de corrección y adecuación que cambian sobre la marcha y automáticamente el texto según unas pautas dictadas con anterioridad). Así, podemos configurarlas para que sustituyan cosas que sabemos que pueden salir mal escritas.

si,  →  sí,

si.  →  sí.

el,  →  él,

el.  →  él.

  • Text Splitting: Se puede configurar para que, al dictar el texto, haga una maquetación automática y divida los subtítulos con una segmentación medianamente decente.
maquetación
maquetación

WinCAPS Qu4ntum Pro, para subtitulado de pregrabados, supone lo que Screen denomina una revolución. Su opción de «automated alignment» asigna tiempos a los subtítulos de forma automática basándose en el audio. Y, atención, lo hace respetando los cambios de plano. Aunque no siempre acierta asignando tiempos.

mejoras
mejoras

1200 euros. Sí, sí, 1200 euros más es la diferencia entre ver activadas o no en el programa estas opciones para agilizar el trabajo, aparte del pastón que cuesta ya de por sí. Esa es la diferencia entre Qu4ntum Standard y Qu4ntum Pro.

Por cierto, si no se posee una licencia de WinCAPS Qu4ntum Pro y solo se tiene la Standard, también se puede emplear el rehablado, aunque de una forma mucho menos práctica: únicamente en el cajetín de subtítulos, sin pasar por el filtro de las House Styles y sin asignación de tiempos automática.

 El futuro del rehablado.

Ya para finalizar, hemos visto que el desarrollo de programas avanza a marchas forzadas, pero ¿qué ocurrirá en el futuro?

Para el rehablador, ciertas mejoras en los programas de reconocimiento de voz que resultarían geniales y muy bien recibidas son, principalmente, que requieran menos entrenamiento, con mayor vocabulario (sin problemas de reconocimiento de tiempos verbales), más rapidez de procesamiento y, aunque haga falta entrenarlos, que consigan llegar por fin al 100 % de precisión.  De los desarrolladores depende que se consiga esto. Además, como ya vemos continuamente, imagino que en el futuro se mejorarán los programas de edición de subtítulos y las técnicas automatizadas.

Sin embargo, las perspectivas de futuro a largo plazo no son muy halagüeñas para los rehabladores: se está trabajando ya en la creación de software capaz de reconocer la voz independientemente de los emisores, lo que ahorraría tener que contar con un rehablador como intermediario (ejemplo de esta modalidad son los subtítulos automáticos de YouTube, que por el momento son muy deficientes si el sonido no es idóneo). Tenemos, por ejemplo, el proyecto SAGAS, cuyo resumen se puede leer en el programa del congreso AMADIS 2010[vii]. Eso sí, se podrían tardar bastantes años en conseguirlo, pues deberá discriminar entre voz y ruido, aparte de comprender el dictado de distintas voces a diferentes velocidades, algunas de ellas superiores a las 220 palabras por minuto. Además, en cuanto a cuestiones gramaticales como asignación de puntuación automática está claro que harán falta muchos más avances todavía.

[i]Desarrollo del lenguaje, entrada de Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_del_lenguaje

[ii] Pablo Romero Fresco, Subtitling through Speech Recognition: Respeaking, St. Jerome Publishing, 2011.

[iii] B.H. Juang y Lawrence R. Rabiner, Automatic Speech Recognition – A Brief History of the Technology Development. http://www.ece.ucsb.edu/Faculty/Rabiner/ece259/Reprints/354_LALI-ASRHistory-final-10-8.pdf

[iv] How Subtitles Are Made - See Hear - BBC Two. http://www.youtube.com/watch?v=u2K9-JPIPjg

[v] Alison Marsh, Respeaking for the BBC, 2006 http://www.intralinea.it/specials/respeaking/eng_more.php?id=484_0_41_0_M

[vi] Spanish Subtitling. http://www.redbeemedia.com/work/spanish-subtitling

[vii] V Congreso de Accesibilidad a los Medios Audiovisuales para Personas con Discapacidad (AMADIS 2010). http://www.cesya.es/amadis2010/programa.php

La puerta de cristal

La puerta de cristal. Cierta frase de Shapiro decía que una traducción es como un cristal cuya calidad será mayor cuanto menos se noten las imperfecciones. Es decir, que el traductor hace mejor su trabajo si no se nota que ha traducido.

Hace poco me sorprendía a mí mismo comentando traducciones del canal Xplora con otros compañeros traductores por Twitter. Lo cierto es que, en realidad, más que comentar, despellejábamos dichas traducciones; claro, que verter «North Carolina» como  «al norte de Carolina» no es para menos. Y no era el único que se daba cuenta de estos fallos garrafales: sé de otros traductores tuiteros que se fijan en las traducciones del Canal de Historia (en cierta ocasión aseguraban que se había vertido «lightning fast» como «la iluminación, pronto» y que, además, incurrían en un error de primero de carrera, traducir «trillion» por «trillón»). Otros se centran en traducciones que deben ellos mismos corregir, señalando lo hartos que están de ver, por ejemplo, que se traduce «world class» por «de clase mundial». En este último caso, basta una simple búsqueda en Linguee para constatar esa triste realidad.

Ya no solo traductores profesionales: ¿cuántas veces se habrá visto en los informativos de algunas cadenas errores de traducción? Como decir «América» en lugar de EE. UU., traducir «legitimate» como «legítimo» cuando significa «real» o «verdadero» o una simple frase de cierta actriz, «I don’t dance anymore», como un «Ya no bailo más», cuando en realidad significa que antes bailaba y ahora ya no baila, sin más y sin «más». Siguiendo con la metáfora de Shapiro, no hace falta rebuscar mucho para ver que, hoy en día, muchos cristales presentan graves deformidades, cuando no directamente están muy agrietados.

Las circunstancias actuales hacen que se pierda respeto por la labor de traducción: hay ejemplos como el crowdsourcing gratis (da la idea de que la traducción no hay que remunerarla, es algo altruista, y se pueden encargar perfectamente 30 personas de un texto a frase cada una) o el fansubbing (se puede hacer una traducción entera en una noche, así que no será tan difícil) que contribuyen al desprestigio, si bien es cierto que esta última labor acerca al público productos que de otro modo no serían nunca traducidos. El descrédito, unido a la crisis, la picaresca de algunos y el desconocimiento de otros, hace que se produzca una caída de precios que tampoco beneficia en nada a la reputación de la labor traductora.

Mi antigua jefa dijo en cierta ocasión que las traducciones audiovisuales han llegado, en gran parte por las bajas tarifas y los cortos plazos de trabajo, a un punto en el que solo se requiere el mínimo para que se entienda el mensaje: no se presta atención a los matices, puede haber juegos de palabras que queden sin traducir… Y cuántos de nosotros, humildes traductores, habremos visto productos que, aunque no sean mayoría, le otorgan la razón. Además, la celosa protección de las distribuidoras contra la piratería hace que a veces los traductores reciban material completamente en negro salvo la cara del personaje que esté hablando en cada momento. Eso no ayuda en absoluto a mejorar la labor de trasvase.

Y fíjense que, hace poco, en una lista distribución, alguien contaba que cierta empresa le sugirió que debía llegar a traducir 5000 palabras al día si quería llegar a pagar la hipoteca. No dudo de que habrá quien lo consiga sin que el resultado desmerezca en calidad, pero no es algo que se pueda esperar de la mayoría de traductores.

Ese desconocimiento del proceso de traducción, ese afán de aumentar la productividad y disminuir costes, sin duda hacen que la gente no sea consciente del trabajo que supone. De ese modo, seguirán ocurriendo errores, continuará mermando la calidad de los productos finales y, ahora que intentamos a toda costa ser visibles para distinguirnos, ya sea escribiendo artículos, dando conferencias o en las redes sociales, se crea un círculo vicioso, ya que la «visibilidad» no buscada, la que hace destacar para mal al traductor, contribuye de nuevo a deteriorar la imagen de nuestra profesión. Por eso propongo luchar. Luchar por mejorar las condiciones de trabajo, por mejorar los sueldos, por hacer comprender al público, al cliente, lo importante de nuestra labor, vital para que la luna esté impecable y lo más transparente posible. En definitiva, luchar contra esas circunstancias que nos cierran la puerta sin que nos demos cuenta para que acabemos dándonos el porrazo contra ese cristal de Shapiro que, con tantas presiones, de nosotros depende que no acabe con un llamativo ojo de buey o, directamente, echo añicos.

Tradif: impresiones y críticas

TRADIF: IMPRESIONES Y CRÍTICAS

Los días 18 y 19 de octubre asistí al congreso Tradif, organizado por la Universidad Pompeu Fabra y la Universidad Pontificia de Comillas y que tuvo lugar en el campus de Cantoblanco de esta última. Disculpen que no vaya a tratar en profundidad los interesantísimos temas de las ponencias que hubo, porque espero que algún alma caritativa ya se encargue de ello y me ahorre la labor. Yo me voy a centrar en el aspecto humano-anecdótico, que para eso soy dueño de lo que escribo y todavía no me paga nadie por mis nulas habilidades para el copywriting.

Las impresiones

Permítanme utilizar esta tira de Mox como introducción:

http://mox.ingenierotraductor.com/2012/10/translation-conference.html

La saco a colación porque me sentí exactamente como el personaje de la primera viñeta al entrar en el edificio de Cantoblanco. Bueno, incluso antes, al llegar a Plaza de Castilla y ponerme a buscar de dónde salía el autobús (es lo que tiene uno, que se agobia por sistema la primera vez que hace las cosas).

Nada más entrar en el edificio, las ayudantes que había en el pequeño puesto de recepción me dieron una carpetita que incluía un bloc de notas, un bolígrafo y el diploma de asistencia.

Ya en la puerta del salón de actos, me encontré a la estupendísima @trujawoman, compañera de carrera y a la que hacía ya bastante que no veía. Ella es profesora de la universidad, organizaba el congreso, hablaba con la gente, hacía la interpretación al inglés (además, de charlas bastante complicadas de traducir) y encima iba elegantemente vestida y maquillada. Viva la multitarea. Ni qué decir tiene que la interpretación recibió muchos aplausos y reconocimientos durante el congreso.

El segundo día conocí a @sarahdezpozuelo y a @jmmanteca, dos excelentes traductores a los que ahora tengo la suerte de seguir por Twitter. Cómo no, hice gala de mi gran labia y natural desparpajo, tanto que fueron ellos los que tuvieron que acercarse a saludar. En mi defensa, debo decir que no les ponía cara porque a ella, la foto de su perfil no le hace justicia y a él, directamente, le ponía cara de gato :) Aunque es cierto que debí haber sospechado. También me escudo en que esto de levantarme a las 06:00 h (¿por qué narices les dará por poner los campus alejados del mundo?) me deja el cerebro completamente indefenso. Quizá por eso desconecté de algunas ponencias.

Las críticas

Porque en realidad quiero hablar aquí de algunas ponencias, o más bien de la forma de exponer las ponencias.

Se nota que había ciertos conferenciantes acostumbrados a dar charlas o hablar en público, pero otros no habían hecho los deberes. Así que me permito dejar unas consideraciones que creo que debería seguir todo el que quiera mantener la atención del público.

  • Si vas a salir solamente para leer un texto, mejor te lo ahorras y proporcionas el texto a la gente para que lo lea detenidamente.
  • Si ves que todo el mundo que va a exponer su tema se sienta en la mesa preparada a tal efecto (con micrófonos adecuados para ello), no decidas sin avisar que quieres dar la charla de pie, moviéndote de un lado para otro cual nervio puro y rechazando sostener un micrófono en la mano porque quieres tenerla libre si no tienes un motivo importante (en este caso, tuvieron que ponerle un micro de solapa del que, por supuesto, Murphy se encargó de que fallara).
  • Si quieres que la gente se entere, por favor, habla para que la gente se entere. Los que se limitan a leer quizá no se dan cuenta de que deben proyectar la voz.
  • Prepara diapositivas en las que el texto contraste con el fondo. Y no destaques palabras en un color que se confunda con el del fondo.
  • Intenta acompasar las diapositivas con los temas que se traten, no las uses simplemente para un apartado y después te olvides de ellas, porque además, distrae tener todo el rato en la pantalla una imagen que no tiene que ver con lo que se está diciendo en ese momento.

Tampoco quiero pecar de extremista y pedir que todo ponente haga una charla tipo TED, porque entre otras cosas, los asuntos de esta conferencia tenían su enjundia como para tratarlos de forma ligera, pero creo que hay que cuidar las formas para que los asistentes no desconecten directamente, como me ocurrió a mí un par de veces (aunque reconozco que influyó bastante en esto la falta de sueño).

La charla

Me voy a detener ahora en la última charla, «Traducir los thrillers y sus diálogos de suspense», y a contar parte de lo que se trató en ella, pues me consta que mucha gente se la perdió porque tuvo que irse y, además, porque quiero hacer una defensa de una de las personas asistentes.

La charla consistía en una mesa redonda en la que varios traductores profesionales ofrecían su opinión y contaban sus experiencias guiados por preguntas establecidas. Las reflexiones venían de distintas personas, pero como ya no soy capaz de recordar quién las dijo, hablaré en general.

Es importante conocer la terminología. Ahora, en las novelas policiacas ambientadas en la actualidad, hay que documentarse de la terminología usada por la Policía Científica. Por ejemplo, los forenses hablan de «la necro», cuando se refieren a una autopsia. La gente en general conocemos los temas principalmente por lo que hemos visto en la ficción. Una ponente dijo que hoy en día, todos estamos muy influidos no por lo que conocemos del tema, sino por lo que nos cuentan de él, por ejemplo en las series: ella lo de «la necro» no se lo sabía, porque no sale en CSI.

Les preguntaron si alguna vez habían rechazado encargos porque el libro era demasiado malo o porque era demasiado bueno y no se consideraban a la altura. Respondieron que sí, las dos cosas, pero sobre todo si uno cree que el trabajo que va a ofrecer no está a la altura (la mayoría de las veces por plazos demasiado cortos).

A la pregunta de cómo encajan las críticas, mostraron dos posturas: un ejemplo que dieron es que, al haber traducido «plata oxidada», una respuesta que recibieron es que la plata no se oxida, sino que se ennegrece. En casos así hay que aceptar las críticas, dar la razón y las gracias y demostrar humildad. Pero sí que procuran no hacer caso a los lectores puntillosos que van a pillar, porque siempre hay gente que lo hace.

Cuando preguntaron si alguna vez habían recurrido al lenguaje estereotipado de «muñeca» o «forastero», contestaron que si la situación lo requiere, bien porque el original es estereotipado o porque se trata de una parodia, sí recurrirían a esos términos, pero que por ahora no habían sucumbido.

También trataron el tema de la naturalización (ni dejar «muñeca» ni llegar a «churri»): no se puede trasladar una forma de hablar o un slang a un argot de zonas concretas (argot caló, vallecano, acento andaluz, por ejemplo). Tampoco se puede neutralizar el texto tanto que todos los personajes hablen igual. Lo importante es ver qué sensación produce el original e intentar compensarlo.

La gran pregunta

En una de las ocasiones le pasaron el micrófono de las preguntas a la que ya he bautizado como Traductora Indignada. Al hilo de las respuestas sobre lo de «muñeca», dijo que, como traductora que es, le exasperaba ver que ya se traduzca tranquilamente «Te voy a patear el culo», en lugar de «te voy a dar una paliza», o «te voy a reventar la cabeza». Señaló que las malas traducciones han calado tanto que hasta la ficción escrita originalmente en español adolece de calcos: indicó que un día se puso a ver Los misterios de Laura y se encontró con una frase completamente artificial encabezada por un «demonios».

Los conferenciantes puntualizaron que «kick ass» es más fuerte que simplemente «dar una paliza» (yo añado otra posible traducción, «dar una hostia», que es algo más fuerte que una simple paliza. Pero también, dependiendo del contexto, puede ser exactamente eso, «dar una paliza», por ejemplo, frase de una madre a su hija, en plan de broma, al entrar en un salón de recreativos). Pero no es eso lo importante; quiero destacar que a mí me sorprendió la respuesta general que dieron. Esperaba mucha más contundencia por su parte. Aunque en parte le dieron la razón, argumentaron que no hay que olvidar que los traductores somos también creadores de palabras, que la lengua evoluciona y que, de hecho, hasta los niños, cuando se insultan en el patio del colegio, se gritan ya: «¡Bastardo!».

Pues amiga Traductora Indignada: que sepas que tienes todo mi apoyo. Y señores traductores: sinceramente, seremos creadores y dueños de la traducción y lo que quieran, pero en este caso, poner un «patear el culo» no es crear, es directamente calcar el inglés. Y si los niños se insultan ya en modo «traducción literal», es precisamente por las malas traducciones. Ocurre exactamente igual que con el «truco o trato» del Halloween, calco que no significa «truco» ni «trato» en el original pero que ya se ha asentado, y me toca las narices un poco (uno, que nació ese día) que los primeros que se toparon con la expresión fueran tan vagos y la dejaran así. Así que no me dejó en absoluto satisfecho esa respuesta que dieron.

Concluyo

El congreso terminó con una invitación a un vino español, a la que no asistí porque no bebo y porque me esperaba otro viajecito de hora y media y no quería retrasarlo. Concluyo diciendo que muchos de los temas que se trataron en el congreso eran muy interesantes y las charlas eran instructivas y aprendí muchas cosas. Además, la organización fue muy correcta y, de no ser por los fallos de los ponentes que he destacado antes, habría sido una experiencia perfecta. Y ahora, es justo decir que, puesto que yo me he atrevido a criticar a otros, estoy abierto a sugerencias, críticas (demoledoras o no) constructivas y otras consideraciones de quien lea esto y decida que son necesarias.

Espero que otros asistentes se encarguen de hacer una reseña en condiciones, porque si no, me tocaría ponerme a hilar frases sueltas e inconexas de mis apuntes y no quisiera tener que dedicarme a esa tarea. Así que háganme el favor.

Un pequeño consejo.

UN PEQUEÑO CONSEJO. No traduzcan de noche y con sueño.

Háganme caso, se lo digo por experiencia.

Una vez me encargaron una traducción jurídica (una sentencia) de 2 500 palabras para la que solo disponía de un plazo de tres noches y un día entero. Que el plazo abarcara ese día entero lo decidí yo, en un esfuerzo de cálculo que después demostraría ser muy acertado. Puesto que trabajo a jornada completa, solo disponía de las noches y ciertos ratos libres para traducir, sin contar el día entero que dejé al final. Así que, cansado de pasar ocho horas de estrés (créanme, subtitular informativos es estresante, sobre todo cuando no cuelgan los vídeos para poder transcribir totales hasta el ultimísimo momento), llegaba a casa a las 22:00 y me ponía a traducir a las 22:30, hasta que mis ojos decían «basta». Imagínenme intentando mantener los ojos abiertos mientras buscaba apoyo en Alcaraz, indagaba como loco para encontrar textos paralelos y desconfiaba de ciertos intentos de traducción que asoman por la red (¿«service of process» como «servicio de proceso»? Try again). Conseguí  terminar de traducir antes de llegar al día entero de plazo, día que había decidido dedicar a desentenderme y a obligar a un corrector a que revisara el grueso de la traducción.

Esa misma mañana de aquel día entero recibí la corrección, maravillosamente presentada con control de cambios, con sus rectificaciones de terminología y sus retoques de estilo; le eché un vistazo rápido y quedé encantado.

Puesto que la había recibido con tiempo, me olvidé durante un rato del trabajo. Dejar reposar la traducción es una medida que recomiendan adoptar para después percatarse mejor de los errores, así que dediqué parte del día a cocinar con la ayuda de Chloe y sus sabios consejos, gracias a los que obtuve un magnífico bizcocho de plátano. Avanzada la tarde, a eso de las 18:00, me puse a cotejar la traducción con el original. Menos mal que lo hice.

Tengo que explicarles que la sentencia consistía en que la demandada (Defendant), la madre, no deseaba criar a la menor y la guarda y custodia recaía en exclusiva en el padre, el demandante (Plaintiff). Pues bien: llegó un momento en que, hacia el final de la sentencia, en el fallo, supongo que por un cortocircuito en el cerebro probablemente provocado por el sueño, había traducido «Plaintiff» como «demandado»:

EN CONSECUENCIA, SE ORDENA, FALLA Y SENTENCIA que el demandado ejerza en exclusividad la guardia y custodia física y jurídica de la menor […].

Tras el síncope vasovagal que me dio al percatarme (o quizá fue un infarto, no sabría decir), conseguí reunir fuerzas para subsanarlo. Lo curioso es que, quizá por el género masculino de la palabra en cuestión y porque durante toda la sentencia quedaba claro que era el padre quien se iba a quedar con la custodia, el revisor también había pasado por alto el error. Quizá fue mi ángel de la guarda; quizá el karma; quizá mi, hasta entonces nula, capacidad previsora, que se desarrollaba de repente. El caso es que me salvé por los pelos. Pero quién sabe si, de no haber previsto el día entero en el plazo, la traducción estaría entregada con tan grave error. Error por el que, si hubiera jurado la traducción, bien podrían pedirme cuentas.

Por eso, aunque luego decidan no hacerme caso, aunque ustedes lo hayan hecho toda su vida sin consecuencias, me permito darles ese consejo: no traduzcan de noche y con sueño.

Pequeña recopilación (¿o compilación?) de algunos calcos o anglicismos (extraída de algunos trujamanes de Xosé Castro)

Pequeña recopilación (¿o compilación?) de algunos calcos o anglicismos (extraída de algunos trujamanes de Xosé Castro) Experiencia del usuario --> satisfacción con el uso de algo, estancia en un hotel, aprovechamiento del tiempo, disfrute de una comida/bebida/servicio, relajación, sensación de bienestar, satisfacción general con un producto o servicio, gusto por algo, entusiasmo/contento, opinión por el uso de algo, impresiones generales o agrado.

Evento --> casi cualquier acto organizado: concierto, recital, boda, actividad empresarial, conferencia, congreso, charla, reunión, presentación de producto, acto, o seminario, entre otros.

Usuario --> (mal usado en muchos contextos) usuario del transporte (‘viajero’), usuario de hospitales (‘paciente’), usuario de esta guía (‘lectores’), guía del usuario (‘manual de instrucciones’), usuarios del lenguaje (‘hablantes’), usuario del hotel (‘huéspedes’), etcétera.

Soporte al cliente --> (de «customer support») asistencia o servicio al cliente. Muchas veces en informática y textos técnicos significa ‘admitir’ o ‘aceptar’ o equivale a ‘puede operar con’ o ‘puede funcionar con’.

Efectos colaterales --> efectos secundarios

Secuela --> continuación, segunda parte.

Parte dos, parte II --> segunda parte.

Capítulo 1 --> primer capítulo.

Abuso de adverbios terminados en -mente: obviamente, evidentemente, claramente, simplemente.

Muy performante --> que funciona muy bien o tiene un gran rendimiento.

Customizar --> personalizar.

Warm-up --> vuelta de calentamiento.

Herramientas --> funciones, medios, sistemas.

Soluciones --> remedios, aparatos o productos

Chequear --> verificar o comprobar.

Emergencia --> urgencia.

Opcional --> (de «optional») optativo.

Monitorear o monitorizar --> supervisar.

Accesar --> acceder.

Caucásico --> blanco.

Afroamericano --> negro.

Violar --> infringir, conculcar, transgredir.

Desarrollar --> crear.

En tiempo real --> en directo, directamente, al momento, instantáneo o en vivo.

Excelencia --> hacer bien las cosas.

Optimizar --> mejorar.

Minimizar --> reducir.

Maximizar --> aumentar.

In situ --> a domicilio.

Perfil bajo --> pasar inadvertido.

Software --> programas.

Hardware --> equipos.

Granjero o ranchero --> campesino o agricultor.

No distinga entre delincuencia y criminalidad, todo es criminalidad.

El héroe --> el bueno de la peli.

El villano (aunque se haga bueno al final) --> el malo.

El veinte cumpleaños, el cien aniversario, el cinco congreso anual --> vigésimo, centésimo, quinto.

Lenguaje políticamente correcto: discapacitado o handicapado, invidente, fuerte, usuario, persona bajita… por minusválido, ciego, gordo, paciente o enfermo, enano…)

ONG --> instituciones benéficas o caritativas, beneficencia, instituciones no lucrativas, sociedades filantrópicas…

Arrestar, arresto --> detener, detención.

Bastardo --> cabrón, hijo de puta.

«¿Cuál es tu problema?» --> «¿qué te pasa?» o «¿qué mosca te ha picado?»

Miembro (miembro de la familia, miembro de la tripulación, miembro del equipo, miembro de la asociación/grupo...) --> pariente, tripulante, jugador, socio...

Sinergia --> combinación, unir fuerzas.

Especular --> conjeturar, suponer.

Rol --> papel, cargo, destino.

Interacción --> acción.

Feedback --> opiniones, comentarios.

Sostenible --> sustentable, rentable.

Paquete de medidas --> medidas.

Alto, altamente --> mucho o muy.

Bajo --> poco.

(alto nivel, alto rendimiento, alta/baja resolución, alta velocidad…)

Globalizar, aldea global, globalización, global --> internacionalizar, aldea mundial, internacionalización, mundial...

Contactar --> comunicarse con alguien.

Testear --> probar.

Concientizar --> ser consciente.

Priorizar --> definir un orden de importancia.

Número uno -->algo que es muy importante.

Estándar --> normal, típico, patrón, habitual, modelo, norma…

Nominados -->

1) finalistas, candidatos, aspirantes, seleccionados o participantes…

2) Si los concursantes nominan a sus compañeros, en realidad, los descalifican o eligen para que sean expulsados.

Panel --> tablero o tablón de anuncios, salpicadero de un automóvil, cartel, pared prefabricada o portátil, cuadro de mandos, indicadores o conexiones, jurado, grupo de ponentes o contertulios, tertulia, debate, coloquio...

Versus (vs.) --> contra.

Estatus --> condición social o económica, posición, rango, categoría, jerarquía, situación, estado...

Guía del usuario --> manual de instrucciones

Memorando --> nota o circular.

Yuk --> Puaj, aj.

Auch --> ay.

Oh-oh --> uy.

Yummy --> ñam ñam.

Tic toc --> tic tac

Peluquería afroamericana --> peluquería africana (nombre con el que se autodenominan casi todos estos establecimientos en Madrid).

Eventos --> actos o acontecimientos.

Privacidad --> intimidad en unos casos, confidencialidad en otros.

«Privacidad, por favor» (Cartel. «Privacy, please») --> No molestar.

Ser honesto (de «To be honest») --> ser franco, ser sincero. También hay habitual confusión de honrado con honesto, de la honra con la honestidad, como si la «dignidad» fuera sinónima del «decoro».

Display --> pantalla.

Efectuar la entrada --> entrar.

Grados Fahrenheit sin traducir a Celsius.

Insert --> introduzca.

Alcaide (warden») --> director de una cárcel.

«Los chicos de Washington» (expresión algo peyorativa) --> los miembros del Gobierno, los políticos del Gobierno.

Apestar («stink», «suck») --> dar asco o repulsa, repatear.

Secretaria («Secretary»), falso amigo, cargo equivalente a «ministro».

Dossier de prensa --> informe de prensa.

Héroes y villanos --> buenos y malos.

Patético --> lamentable, bochornoso o da pena.

Tributo --> homenaje.

Perdedor («loser») --> fracasado, frustrado o echado a perder, pardillo.

El último verano --> el verano pasado.

Memorias --> recuerdos.

Mi nombre es --> me llamo.

Trujamanes de Xosé

Qué supone subtitular

QUÉ SUPONE SUBTITULAR Mucha gente no sabe lo que supone afrontar una traducción de un simple texto general, y no digamos ya audiovisual. Y es normal, porque no son traductores y no han tenido que pasar nunca por esa situación. Así que, como últimamente tengo tiempo libre, me he decidido a escribir esto a lo "diario de traducción de...", emulando a Eva, gran profesional de este campo, pero sin pretender ni mucho menos que iguale su saber hacer un medio novato como yo. Aquí no busco explicar todo el proceso con detalle ni en plan profesional, y menos exponer teoría que casi no recuerdo, sino aportar una idea básica y casi de andar por casa para que puedan imaginarse lo que esto conlleva y el común de los no traductores esté más informado a la hora de hablar del tema, opinar y criticar.

El texto audiovisual en este caso es una comedia algo surrealista en inglés, y la traducción es al español de España, para que no haya confusiones. Así que, sin más dilación, comenzamos con algunos ejemplos de lo que se puede encontrar uno al subtitular.

Pongo en situación: la protagonista de este texto audiovisual es una chica de 24 años y poco sociable que vive en un aparcamiento de caravanas y que, en esta ocasión, está espiando a cierto vecino (cámara de fotos en mano). Su hermano está de visita y, durante la conversación, anuncia:

If your portly Chupacabra doesn't emerge soon, I'll be forced to go home and work on my dissertation.

Si tu Chupacabras gordo no sale ya,
tendré que ir a ponerme con la tesis.

Debido a las limitaciones que conlleva el subtitulado (el espacio-tiempo cobra un nuevo significado), y tengo suerte porque en este caso el límite es de 37 caracteres por línea, cuando puede llegar a ser de 35, me he dejado llevar por estrategias de omisión (eliminación de la referencia a la vuelta al hogar), sustitución de "pronto" por "ya" y, además, he elegido "poner" usado como pronominal porque suena natural: por ejemplo, en una conversación entre dos jóvenes, sería fácil oír: "-¿Hoy no sales? -Qué va, tío, tengo que ponerme con Lengua." o "Tengo que ponerme con el trabajo, que es para entregar el lunes".

Cuestión de idiomaticidad que casi compensa (otra estrategia, la de compensación) el uso del futuro simple: he puesto "tendré" (por reducción), aunque a mí me suena más idiomático "voy a tener que", pero por la cuestión de las limitaciones, me decanto por lo más corto.

Por cierto, nótese que es bastante común en inglés ver "Chupacabra" sin "s", pero no en español.

La conversación continúa:

I don't call him that anymore. He might be of Mexican descent. I don't wanna seem insensitive.

- What do you call him?
- Fat Pat.

It was Fatsquatch, but--

Ya no le llamo eso. Igual es
de origen mexicano. Sería insensible.

-¿Y qué le llamas?
-Gordo Pat.

Iba a ser el Gordeti, pero...

Juego de palabras, Fatsquatch por Sasquatch. Segurísimo que a alguien se le ocurre una alternativa mucho mejor, pero yo dejo de lado buscar algo con “Pie Grande” y elijo poner "Gordeti", por resonancia con el Yeti, (aunque tradicionalmente se habla del "hombre de las nieves", pero no cabe, como es obvio). No iba a acudir al manido Falete ni a otros referentes con sobrepeso de nuestro país, que eso de españolizar las gracietas en traducción no está bien visto, y sobre todo no desearía recurrir a ello después de haber sufrido en Sabrina, cosas de brujas los chistes de Rociíto y Perales que, supuestamente, tenían que hacer gracia y, sin embargo, me hacían dejar a un lado la suspensión de la incredulidad y, por tanto, cabrearme. Por cierto, a lo mejor tendrá que ver con lo de "naturalización y extranjerización" que decía algún teórico, pero yo lo llamo españolizar gracietas. Porque sí, porque yo no lo valgo, sino que soy así de estupendo.

La elección de Gordo Pat, traducción literal de Fat Pat, no conserva la sonoridad del original, pero mis motivos tengo para hacerla, que se verán más adelante.

Puede que alguno se moleste porque haya usado "igual" en lugar de "quizás" o sus variantes, pero eso también está meditado: "igual" se dice bastante y es común, y considero que "tal vez" es un anglicismo de frecuencia (constantemente los "maybe" se doblan con "tal vez", seguramente por la sincronía labial). Además aprendí en el máster esto:

Uso acorde con registros (de coloquial a formal):

  • A lo mejor
  • Puede
  • Quizá/s
  • Tal vez

Y puesto que es una conversación muy informal entre hermanos y "a lo mejor" son tres palabras, "igual" viene de perlas.

En otra escena, la protagonista está revisando con su mejor amiga fotos borrosas y sombrías de lo que podría ser Gordo Pat asomando la cabeza por la puerta de su caravana. La amiga le suelta, medio mosqueada porque la prota no suele ser muy considerada con nadie:

Are these reconnaissance? Are you trying to help him?

¿Son para tantear el terreno?
¿Quieres ayudarle?

"Reconnaissance" se refiere a lo que en lenguaje militar se denomina "misión de reconocimiento". Pero no iba a dejar "¿Son de reconocimiento?", porque me atrevería a decir que quizá no se entienda puesto así. He preferido, digamos, explicarlo.

Y como era de esperar, llega el momento en que la prota se encuentra con Pat. Este ha visto el álbum de fotos de él que tiene y en cuya portada se leen dos palabritas:

You're making fun of me.

This one says ''Fat Pat.''
- No.

That actually says ''Pat Pat,''

like Pat squared, 'cause there's so much of you.

Viendo el posible malentendido por doble sentido de lo que acaba de decir, añade:

I mean, in terms of the number of pictures.

Y disimulando:

Some of the ink must have rubbed off.

Te burlas de mí.

Aquí pone "Gordo Pat".
-No.

Ahí pone "Gordo de Pat",

como el álbum gordo,
porque ocupas mucho.

Me refiero a la cantidad de fotos.

Se habrá ido la tinta.

Juego de palabras entre "Fat Pat" y "Pat Pat". Puestos a fingir que se borra parte de lo escrito, ¿qué más da que sea un trozo de letra que dos enteras? Así queda algo con sentido, "Gordo Pat" y "Gordo de Pat".

Pasamos a otro capítulo, en el que la prota está entablando conversación en el coche con una mujer mayor y algo amargada, que le dice...

I can see exactly where your life's going...

which would be nowhere just like mine.

The current of life rushing by and you're stuck up on some old log.

The current pounds and pounds and grinds you down till you're a tiny little stuck nub.

I'm living proof of that.
- You may be nubby, but I'm not stuck.

- Oh, you're stuck.
- I'm not stuck.

- So stuck.
- Am not.

Y el coche se que queda atascado en el barro.

Ya veo el rumbo que toma tu vida.
A ningún lado, igual que la mía.

La corriente de la vida pasa
y tú estás subida a una peña.

La corriente sube y sube
hasta que te ves atascada en la peña.

Yo soy la prueba.

Usted será un peñazo,
pero yo no estoy atascada.

-Sí estás atascada.
-De eso nada.

-Vaya que sí.
-¡Que no!

Decido que para mantener un juego de palabras para "nub" y "nubby" hay que recurrir a otra metáfora y, en lugar de la madera, me decanto por otro material más resistente. Pero se mantiene el mismo sentido de quedarse atascado y sin escapatoria. Y viene que ni pintado para luego poner "peña" y "peñazo".

En lugar de "de eso nada", podría haber puesto un "no lo estoy", pero considero que ese "lo" forma parte del "Spanish dubbese" (gracias, Pablo) que se debería evitar (pasa de igual forma con "I know", que se suele traducir sistemáticamente como "lo sé", cuando es más natural decir "ya lo sé" o simplemente "ya").

En fin, decisiones, decisiones. Muchas veces ni siquiera planeadas, las ideas simplemente surgen. Y como suele haber poco tiempo para reflexionar sobre esas decisiones, seguramente haya traducciones infinitamente mejores que la que yo he llevado a cabo (no dejéis de aportar vuestras sugerencias si consideráis que son más apropiadas, que nunca está de más seguir aprendiendo y es mejor que le saquen a uno lo colores que vivir en la ignorancia).

Espero que esto haya servido para que la gente se haga una idea de lo que supone traducir. Y no está de más decir que esto solo es una parte de las dificultades que presenta el subtitulado, porque anda que no habrá habido cientos de películas con dobles sentidos, juegos de palabras y problemas infinitamente más difíciles de resolver. Así que gracias a todos los que se estrujan las meninges en cada traducción para mantener la función cómica cuando la situación lo requiere.

Por cierto, como regalo, dejo este bonito cuadro que aprendí en el máster para que algunos traductores también lo tengan en cuenta.

  • Eliminación del “Spanish dubbese”:

¿De veras?  ->  Ah, ¿sí?-¿En serio?-¿De verdad?

Verás-Veréis*  ->  Mira/d-Oye-Es que…

Veamos*  ->  A ver-Vamos a ver

Haber de + inf. (registro literario y culto)**  ->  Tener que

* No usado en conversaciones coloquiales entre iguales, solo usado por interlocutores con una posición más alta que otros (p. ej. profesor a alumno, persona mayor dirigiéndose a joven).
**Posible interferencia del catalán, en el que la frecuencia de uso es mayor, por el hecho de que en la variedad normativizada de la lengua catalana solo se documenta la perífrasis "haver de + inf.". También es posible que sea uno de los restos del doblaje sudamericano (igual que “de veras”), pretendidamente “neutro” y más formal.